Turismo accesible | Ethics and Social Dimensions of Tourism

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Totonal Viajes‘s insight:

San Marino acogerá la Primera Conferencia Europea sobre Turismo Accesible

 

La Primera Conferencia Europea sobre Turismo Accesible, organizada conjuntamente por la OMT y el gobierno de la República de San Marino, que se celebrará en noviembre de 2014, girará en torno a las políticas y medidas necesarias para promover la accesibilidad universal en el turismo.

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¿Actitud de domingo? Pues ya es lunes, y

¿Actitud de domingo?

Pues ya es lunes, y les deseamos una excelente semana, además que es la primera de la primavera, estación que durará 92 días y 18 horas, y terminará el 21 de junio con el comienzo del verano.

Durante esta primavera se producirán dos eclipses, uno total de Luna (15 de abril) y dos semanas después uno anular de Sol (29 de abril), esta es la época del año en que la longitud del día se alarga más rápidamente. El Sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde se pone después. Como consecuencia, al inicio de la primavera el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día.

http://ow.ly/i/50opx
Eclipse 15 de abril: http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/09241687-2F91-41DD-8B81-19CD99C2BA8B/122571/eclipse15abr14.pdf
Eclipse 29 de abril: http://www.fomento.es/NR/rdonlyres/6727FC71-B485-4DE8-818D-B5F562E91496/122574/eclipse29abr14.pdf

Cómo me enamoré de Veracruz.

Relato de Laura M. Domínguez R. (Xalapa, Ver.)

¿Cómo empezar? ¿Cómo describir a Veracruz en resumidas palabras?

Bueno, primero quiero confesar que soy adicta a dos cosas: a los paisajes naturales y culturales de cada parte que visito.

Tener la posibilidad de viajar es una de los mayores privilegios que tenemos los seres humanos. Descubrir lo extraordinario en la cotidianeidad de un lugar es algo que, sin duda, enriquece el espíritu. Sin embargo, muchas veces dejamos que los problemas nos invadan y olvidamos que la vida también hay que disfrutarla. Por eso, quiero contarte un poco de cómo aprendí a viajar y amar en Veracruz.

ImageEmpiezo por contarte que allá por el sur de esta región, en la parte del Sotavento, cerca de las costas del Golfo de México, se ubica Tlacotalpan: ciudad que me recibió con su  galante arquitectura y que más tarde  me enamoró con un buen fandango, al son de “La morena”. La jarana, el requinto y el zapateado fueron los principales cómplices en esta mi relación amorosa con la Perla del Papaloapan. De tanto zapatear, el hambre reclamó pero el deleite de las gorditas dulces la disipó y una bailadora del lugar  un rico pozol me invitó. Sin duda, Tlacotalpan sabe cómo consentirte. A mi regreso, un paseo en lancha me despidió.

A mi retorno a Xalapa me topé con la desviación a los Tuxtlas… ¡qué buena idea! Quien pensaría que el Salto de Eyipantla estaría en su máximo esplendor o que la laguna de Catemaco me regalaría una panorámica del paisaje natural para el recuerdo.

 

Ya aprovechando, visité el museo de Santiago Tuxtla, en que él se albergan vestigios arqueológicos olmecas, cultura prehispánica que habitó aquella zona… ahora entiendo porque llegaron a ser tan grandes pues, no les dotó de riqueza natural, ¡les dio el paraíso!

 

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Ay Orizaba! Lo conocí en tan poquito tiempo pero, qué bonito deleitarse con elementos culturales que difícilmente  encontraré en otros lugares. Lo primero que hice, fue entrar al palacio de hierro, del que tanto había escuchado y el guía me dijo que fue traído desde Bruselas, Bélgica y es uno de los dos únicos existentes en el mundo. Vsité el museo de Arte del Estado y tuve la oportunidad de ver algunas obras de Diego Rivera.  ¿Cómo describir su interior? No sé, solo sé que en el momento en que te encuentras ahí, lo demás pasa a segundo plano.  Ah!  Y para terminar mi visita, realicé un paseo a orilla del río proveniente del Pico de Orizaba. El paseo fue largo, pero volvería a hacerlo; y si a lo anterior le sumamos su clima fresco ten por seguro que cualquier malestar en ti quedará esfumado inmediatamente.

Del sur, del centro, del norte…

ImageTanto por contar, tanto que visitar. Mientras te cuento de Costa Esmeralda, se ubica en el centro norte y sus playas son maravillosas, limpias y únicas, como para no pedirle nada a otra. Y aunque  es lo que más se visita, te recomiendo que realices un paseo en lancha por el río de Nautla o el Casitas, pues entras en contacto con la flora y fauna marina de la zona; rodearte de manglares y ver peces de colores llamativos es tan emocionante como cuando la lancha llega a la bocana (cuando el rio y el mar se unen)… es una adrenalina inexplicable. Y al término de este paseo unas ricas cocadas (dulces de coco) te esperan con la señora que seguro te platicará de todo lo que puedes conocer de la zona.

Cerquita de estas playas, está la desviación a San Rafael. ¿Qué te recomiendo? Que pidas un taxi y que te lleve a “El Pital”, un sitio arqueológico de la época prehispánica.  Llegar a lo que en su momento fue su pirámide (basamento piramidal) más representativa, este recorrido implica aventurarte entre platanales y limones. Ya estando ahí puedes observar la majestuosidad del rio Bobos y la inmensa naturaleza con que esta zona fue bendecida.  Seguro ya habías escuchado de Tajín ¿verdad? pero no de “El Pital”, así que ven y  rencuéntrate con el pasado disfrutando las riquezas del presente.

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Hablando de Tajín hablaré de Papantla,  pequeña ciudad que cuando la visité, definitivamente amé sus tamales de piloncillo y dulce… ¡son tan únicos! Pero lo que me encantó fue el sentirme arraigada en la cultura totonaca ya que el oír a sus pobladores en la lengua materna, el totonaco, hizo que la piel se me pusiera chinita, sentí que más allá de los estereotipos, hay mucha grandeza en nuestras culturas indígenas, grupos sociales que frecuentemente son marginados.

Ya entrando más al norte de Veracruz, quisiera que en tu itinerario contemples a Tamiahua, pueblo que aún conserva su génesis huasteco y cuya laguna sigue siendo majestuosa, adornada por por sus pescadores. Ojalá y tuvieras el privilegio de platicar con alguno (a) de los pobladores abuelos, pues sus anécdotas te transportan a una obra de teatro donde tú eres el protagonista , sus relatos te transportan a otros tiempos. Por cierto, me contó una pobladora que La Isla Lobos es el lugar indicado para practicar el buceo y maravillarse con parte de la cadena de arrecifes coralinos vivos de Cabo Rojo.

¡Tantas cosas que decir de Veracruz!

 Definitivamente es un lugar para relajarse, para olvidar el estrés y todas esas cosas que cotidianamente vivimos. Estas líneas expresan tan solo un poco de toda la belleza del territorio veracruzano. 

Reitero la idea de las líneas anteriores: conoce Veracruz, ve más allá de lo convencional,  echa una mirada a sus riquezas naturales y culturales, sus paisajes, su gente. Disfrútalo pero, sobre todo, convive con él, respétalo y aprende a quererlo. Verás que te lo agradecerá regalándote sus verdes y bondades frutales y musicales. Veracruz se escribe con V de Vida, espacio donde mi vida se ha transformado. Te invito a transformar también la tuya al conocerlo y amarlo.

Hace tiempo la vida era diferente

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Ya wejkawitl in topueblo oyeka oksé tlamantle.

Oyeka wejweyi kuawyoj iwan okatkaj miekej okuilimej, oyekaj koyomej, pesojtin, mapachimej, tlakomistin, kuawkochimej iwan oksekimej miekej.

In kalmej mach miekej oyekaj, santlapoaltin.

In kalmej oyekaj sakákaltin iwan de chinamitl, in tlakajtin nik omotlakentiayaj san nochi okimochiwiliayaj, in okichtin okonakiayaj kalson iwan inkamisa de manta iwan okinmijkitiliayaj inkotonwan.

In siwamej okimochiwiliayaj inwipil de manta iwan inkue de koyammej, achtoj okinximayaj in ichkamej iwan okitzaawayaj iwan okinmijkitiaj kotomej, kueyitl, ichkapayoj, tzojmimej, sinidor iwan nelpiltin.

In koyamej iwan kotomej okipintaroayaj ika alkaparrosa, mach itlaj oksé tzotzole okachi okixmatiaj, san yej in manta.

Nochtin onemiaj san inmijikxi iwan mach okixmatiaj kaktle, iwan katlej okipiaya ikak kijtosneki okimopialiaya.

Iwan tlan okipoloayaj okonkuiaj asta Tiotitlan, san onejnemiaj oyayaj ik Tlakpak, opanoayaj ik Rancho para Tlajkotepetl, Tzajtzapotlaj iwan ompa oajsiaj Tiotitlan.

Ompa okonkuiaj intliol, inpanelaj, inmistaw, inpetrolio, insera iwan

Oksekin okachi.

Yonmej tonaltin mach okipiayaj tlanextle iwan san ika kandil ika otlachiayaj, iwan ijkuak oyayaj ipan ojtle, omotlawilijtiayaj ika okotl.

Mach oyeka karretera iwan mach okixmatiaj in kamion, ijkonik onejnemiaj nijkuak oyayaj Tiotitlan.

In siwamej oatlakuiaj asta kan meya atl, okonkuiaj ika tekomatl o noso ika bikkoj.

In otisiaj tlankuijkatokej iwan okipapayatzayaj in nextamale san ipan metlatl, in tlitl okipiayaj ipan tlale iwan okintlaliayaj tenamastin.

Iwan okinnekiaj nochi xoktzimej iwan ayeewamej, yinmej ika omaachiwiayaj iwan ijtik otlioyayaj.

Mach akaj okachi oyeka ixtlamatke, san tlapoaltin in oyekaj; otlatamachiwayaj ika libra porke mach oyeka in baskula.

Mach okixmatiaj nion radio iwan nion doktor. Omopajtiayaj san ika pajxiwitl.

Nochi in yin ya kipia kanaj se eyinpoale xiwitl.

 

Ya wejkawitl oksé tlamantle oyeka
[Hace tiempo la vida era diferente]

Severiana Estrada Vásquez

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Hace mucho tiempo la vida en nuestro pueblo era muy diferente.

Había mucho monte, y muchos animales, como coyotes, tejones, mapaches, cacomistles, tepescuintles y otros.

Sólo había unas cuantas casas; no eran muchas.

Las casas eran hechas de zacate y carrizo; toda la gente se vestía igual; los varones se vestían de calzón y camisa de manta, y poncho tejido por la misma gente.

Las mujeres se hacían huipiles de manta y faldas al estilo muy típico de la región; primero trasquilaban las ovejas e hilaban la lana para tejer los ponchos, faldas, rebozos, cobijas, fajas y fajas de mujer.

Las faldas regionales y los ponchos se tintaban con alcaparrosa, y no se conocía otra tela que la manta.

Todos andaban descalzos y no conocían los huaraches, y si alguien tuviera huaraches era por ser rico.

Y lo que hacía falta se traía desde Teotitlán, nada más iban a pie por Los Altos, pasaban por Rancho hasta Cerro Central, y luego el Zapotal, y así llegaban a Teotitlán.

Allí conseguían el maíz, la panela, la sal, el petróleo, las ceras, y otras cosas que necesitaban.

En esos días no tenían luz eléctrica, y sólo usaban el candil para ver de noche, y cuando andaban por el camino, se iban alumbrando con ocote.

No había carretera, y la gente no conocía los camiones, así que iban caminando cuando iban a Teotitlán.

Las mujeres iban al manatial para traer agua; lo llevaban en tecomates o jarras de barro.

Para moler el maíz, arrodilladas trituraban el nixtamal en el metate; ponían el fuego en el suelo con piedras para sostener el comal.

Usaban puras ollas de barro o de calabaza en qué poner el agua o el maíz al desgranar.

Nadie era educado, o sólo unos cuantos lo eran. Pesaban las cosas con la balanza, porque no había básculas.

No se conocía el radio, ni el médico. Se curaban con las yerbas medicinales.

Así era ya hace como sesenta años.

 

Texto narrado en 2000 por: Severiana Estrada Vásquez 
Recopilación y análisis: Arnulfo Prado B.

 

Por: JMGA para @TotonalViajes